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jueves, 21 de noviembre de 2013

Adiós Conflictivo, adiós. Fin del manual para machotes.









La última misiva que envió Conflictivo llegó hasta mí hace ya más de seis semanas. Decidí publicarla la semana pasada, a pesar del tiempo que había transcurrido sin que nuestro “héroe” diese señales de vida, con la esperanza de recibir un nuevo comunicado para poder continuar la historia.  Pero el tiempo pasaba y Conflictivo seguía sin manifestarse.

A pesar de las miserias que calza este singular personaje, he de reconocer que acaba uno cogiéndole cierto cariño, y que incluso, por momentos, llegué a preocuparme por él y por su repentina  pérdida de comunicación conmigo.

Buscando una respuesta, rebusqué entre los muchos papeles que conflictivo me envió (de los cuales unos fueron publicados y otros no) para tratar de hallar una forma de contactar con él. No lo conseguí, pero sí que logre hablar con su madre, Doña Sebosa Caridad. 
La mujer me explicó la razón por la cual su hijo ha desaparecido de forma repentina. Traducir esta historia a mis palabras me parecía una forma poco coherente de respetar el peculiar estilo con el que el señor Zángano nos narra sus vivencias, por lo que opté por entrevistar a su madre, y que sea ella la que se exprese con total libertad.

Con cierta pena, y alguna lágrima traidora, os dejo con la entrevista, plasmada literalmente, a la madre de nuestro desaparecido “amigo”.



10.15 A.M. La señora Sebosa me recibe en el cuarto menos aceitoso de su casa, la cocina. Algo desaliñada, pues se acaba de levantar, prepara un desayuno a base de lomo de cerdo y lingotazos de Wisky. Tras soplarse unos tragos, unos quince, comenzamos la entrevista.

P- Señora Sebosa, ¿por qué marcó la vida de su hijo con un nombre tan agorero?

S- Pos mire, hijo, no sé mu bien que palabros son esos que usted dice…pero si me pregunta por qué le dijimos al cura que inaugurara al niño con ese nombre… posss…no ma cuerdo mu bien, pero creo que fue su Tía Genocida, la hermana de mi difunto, la que lo eligió… a lo mojor por eso no paraba de descoñarse de risión el día del bauticio.

P- Bautizo

S- ¿el quién?

P- Digo que se dice Bautizo

S- Yo no conozco a ningún Bauticio

P-…Da igual, vayamos a otro asunto, ¿Cómo era la relación con su hijo?

S- En general bien, porque nos veíamos poco… eso sin, cuando nos veíamos nos discutiamos muncho, pero es que es mu tentaduro, como dizen usted lo intelectuales, el tío se tiró muncho, pero muncho tiempo ques que no salía paná del cuarto… paná

P- ¿Quiere decir que tuvo una pubertad complicada?

S- Uuuu, que va, que va, ni pensalo… yo animales no quería en casa, ni eso que uste dice ni perros ni ná de ná... Lo que tuvo fue un pavón desos inaguantables.

P- Supongo que eso ocurrió sobre los 15 años ¿no?

S- ¿Er cualo?¿lo del pavón?... que no, que no, queso fue hace un año a más o menos.

P- ¿Esto fue antes de encontrar el “Manual para machotes de verdad”?

S- Pos clario, ¿por qué se va a creer usted sino que yo le pusí en la cama el libro ese?

P- ¡Cómo!, ¿fue usted quien puso en su camino el libro?

S- ¡Qué no testas enterando!, ¡en la cama, se lo pusí en la cama!

P-… bueno, sí, pero lo que quiero decir es que…. da igual…dígame ¿de dónde lo sacó?

S- Pos mire usted, viendo yo lo torcio que se estaba quedando mi Confli, me dicí pa mis adentros: ¡Sebosa!... ya ha llegao el momento de que el niño empie a valora sus raíces propias

P- ¿Qué quiere decir?

S- ¡Quel librillo lo ha escribió su padre de mozuelo!... ¡Juntaletras, que no tas enterao de na!

P- Pero todos esos consejos…vamos a ver, su marido ¿escribió ese libro en clave humorística o era una especie de ensayo?

S- Ensayo, no, no, no….él me lo dio ya acabao del to… si es verdad que algunas veces no le daba gustillo lo que había escribió y lo tiraba pa la chimenea…pero vamos, que cuando me lo dio a mí estaba ya acabao. Y de humor mi difunto….poco….mu poco….vamos, na de na, el tío era más seco que un polvorón con pan

P- Entonces ¿podemos inferir que el libro narra las ideas de las experiencias que el padre de Conflictivo tuvo con el sexo opuesto a lo largo de su existencia?

S-…pos….no lo sé hijo….yo es que le presto atención a como suelta usted cosas por la boca…pero que no se me ponen bien en el celebro…¡qué nolo  entiendo, coño!

P- No se preocupe Doña Sebosa, luego se lo explico. Ahora dígame, hemos estado siguiendo las desventuras de Conflictivo desde hace algún tiempo, y nos temíamos que algo pudiera ocurrirle de un momento a otro, ¿sabe usted dónde está conflictivo?

S- Si, si…….si señor, si…….. (momento de tensión, me mantengo en silencio con la grabadora en la mano a la espera de una respuesta)…. ..........(diez minutos después)….(comencé a merendarme las uñas de las manos)

P- ¿Y bien?

S- ¿El cualo?

P- Le preguntaba que si sabe donde está…

S- Si, si, si señor, si lo sé

P- ¿Y me lo va a decir?...

S- Pos si usted quiere, yo se lo digo

P- (una vez consumidas las uñas de las manos me estaba planteando empezar con la de los pies) …. ¿Dónde está Conflictivo?

S- El mu cretino sa ido a “2$$6 (()/’’¡f4%&$···$&/&/(“   (esta conversación ha sido filtrada por los servicios de espionaje de los EEUU. Para evitar que después de leer esto tengamos que matarle, hemos decidido encriptar partes importantes del texto. Gracias por su colaboración, y recuerde que si no colabora es usted un terrorista)

P- ¡Pero, ¿Cómo es posible que se marchara hasta “2$$6 (()/’’¡f4%&$···$&/&/(“   (hola, somos los de la CIA otra vez… pues eso, que lo mismo que hemos dicho antes)

S- Asín es hijo, asín es…y to por culpa de una… a ver como li digo pa no se mu bruta…¡¡una asquerosa!!...que la Mariloli esa no ha acio ma que jugar con mi churumbel… que se la segio el juego pa aprovecharse de un macho joven y guapo como mi Confli… pa en luego…hala, a denunciarlo….que el pobre sa tenio que ir pa “2$$6 (()/’’¡f4%&$···$&/&/(“   (Que siiiiiiii, que seguimos siendo los de la CIA)

P- ¿Y cómo podrá mantenerse a partir de ahora? ¿Tiene algún trabajo allí?

S- Eso no vaze farta… como usted sabe mi niño tiene un coco, ¿Cómo dicen usted lo inteletuales?...ah, sí, ¡pravilejiao!... y ante de salí por patas se agarro unos sobres que encontró en el despacho de =)%%%·&%$ (esto también lo hemos encriptado por petición del gobierno español, para que usted nunca sepa que estaban hablando del despacho de Don Mariano)

P- Bueno…entonces, lo más importante… ¿está bien?

S- Bien no, porque bien noa estao nunca…pero vamo…que sa apaña mu bien… y lean dicio que mientras no abra la bocaza, aquí no ha pasao na

P- Por favor, dele usted recuerdos de nuestras parte… allá donde esté

S- ¿Se refiere usted a “2$$6 (()/’’¡f4%&$···$&/&/(“ 

domingo, 17 de noviembre de 2013

El pecado de una Siemens



Aquel viejo trasto estaba pidiendo a gritos su jubilación. Mientras trataba de relajarse viendo una película sobre la II Guerra Mundial, tema éste que le apasionaba desde niño, la tele volvió a hacer de la suyas.


Era una aparato pesado y corpulento. A diferencia de sus iguales contemporáneos, tenía una espalda exagerada, cheposa y negra, que le daba un aspecto de carga insoportable. Un barriga saliente, relajada, muy lejos del perfecto vientre plano que lucen ahora otras teles.


No había razón para mantenerla. Tenía el dinero suficiente para deshacerse de ella y sustituirla por una de última generación. De esas apaisadas que te permiten pasar del, al parecer, ya insuficiente mundo de las dos dimensiones, al mágico escenario invasivo del 3D. Además, recuperaría gran parte del espacio que ahora le roba su vieja Siemens.


Pero le daba pena. ¡Eran tantos años de mutua compañía!. ¿Cómo iba ahora a abandonarla por el simple hecho de que a uno de los dos se le estaba yendo la cabeza?. Porque eso era lo que pensaba de ella cuando, sin venir a cuento, le cambiaba de canal.


Aquella tarde volvió a hacerlo. Mientras veía la película “La lista de Schindler” en un canal de entretenimiento , se preguntaba como era posible que todo un pueblo, toda una nación, cientos, miles, incluso millones de personas, hubiesen consentido de forma activa u por omisión, que se cometieran todas aquellas barbaridades.


  “Más de doscientos fallecidos en el incendio del barco de Lampedusa…”      “¡Qué hija de puta!”. Gritó mientras buscaba ansiosamente el mando para cambiar de canal. “Ya me ha vuelto a hacer zapping la muy cabrona”.


Instantes después, el clack  clack de la maquina de escribir de aquel judío que ayudaba a Schindler a redactar sus listas, continuó con su musiquilla celestial, sonidos de la salvación a ritmo monótono.  Y mientras el hombre volvía a sumergirse en la historia, nuevas preguntas acudieron a su sesera: ¿Pero como puede alguien permanecer impasible cuando sabe algo como esto?... ¿se puede llegar a ser tan cobarde?, ¡qué asco, qué asco de alemanes!, ¿cómo pudieron degradarse tanto? …


“Según ha declaro el Ministro de Exteriores, las polémicas concertinas no tratan de dañar a nadie, tan solo salvaguardan la legitima seguridad del estado….”
¡Me cago en tus muertos”, dijo el hombre amenazando a su vieja compañera con lanzarle el mando. “¿Se puede saber qué carajo te pasa hoy?”, “Si me lo vuelves a repetir te lanzo por la ventana, ¿me has oído?, ¡por la ventana!”



Cambió nuevamente el canal y pudo seguir viendo la película. Pero el ajetreo que le impuso aquella tarde la vieja Siemens ya no le dejó volver a la normalidad. Una tormenta de imágenes y preguntas cruzaban a toda velocidad por su cabeza: ¿qué hubiera hecho yo de haber nacido en la Alemania Nazi?... ¿Hubiera dejado a los soldados llevarse a todas aquellas personas sabiendo que iban a matarlas?...¿Como se puede vivir sabiéndose cómplice de algo tan horrible?... ¿Héroe vivo o cobarde muerto?...¿héroe vivo o cobarde muerto?..........¿héroe vivo o cobarde….muerto?.

Aquella última cuestión le llenó de angustia. Comenzó a sudar por todas las partes de su cuerpo, las manos empapadas, las sienes perladas y bombeando como una maquina de vapor a todo trapo. Se sentía un poco mareado, un poco desconcertado y un mucho furioso.



“La muerte por tuberculosis del Senegalés al que se le denegó la atención sanitaria…”
El hombre dio un respingo al comprobar como su compañera le traicionaba en el momento en que más necesitaba de ella para calmarse. Respiró hondo, se levantó del sillón y dejó caer el mando. Ni siquiera se molestó esta vez en volver a cambiar de canal, ya no le interesaba la película.

Dio unos pasos hasta llegar a ella. La agarró de los lados con todas sus fuerzas y la arrancó de la pared, sin desenchufarla, para llevarla hasta la ventana y dejarla caer.



Dos semanas después, el hombre ve una divertida comedia americana que ofrecen por televisión. Se ha hecho con un pantallón extraplano de 47 pulgadas. Una nueva amiga que no rechista cuando su amo quiere ver esto u aquello. Obediente, como tiene que ser.


El hombre se siente satisfecho. Tiene lo que quiere, o cuanto menos, lo que cree que quiere. Y ello le hace sentir relativamente cómodo.  Pero, afortunadamente, este hombre es muy despistado, y no se percató de que el mando de su antigua Siemens quedó atrapado entre los blandos y acogedores cojines de su sillón. Gracias a ello, de vez en cuando, siente algunas molestias al sentarse frente a su televisor, provocadas siempre por los restos que dejó su vieja amiga.


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